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ENTREVISTAS : MARC FUMAROLI: «la izquierda es más inmovilista que la derecha»
Enviado por Anónimo el 17/6/2007 12:04:15 (9948 Lecturas)

MARC fUMAROLI  Porte aristocrático, pañuelo de seda en el bolsillo y Le Figaro entre las manos. Marc Fumaroli (Marsella, 1932) constituye la auténtica «excepción» de una cultura como la francesa, aferrada al paraguas de los poderes públicos.


Por Sergi Doria.

Miembro de la Academia, profesor de la Sorbona y del Collège de France, en 1991 dio a la imprenta El Estado cultural (ensayo sobre una religión moderna), que ahora publica Acantilado. Una desmitificación de un modelo que inauguró André Malraux en 1959 con el Ministerio de Asuntos Culturales y que sigue inspirando la política cultural europea. De todas las iniciativas estatales, observa Fumaroli, el dirigismo cultural es la más discutible. Propensa a la propaganda y al clientelismo, «la cultura francesa actual tiene más burócratas culturales que artistas, y los unos y los otros, sin duda bien protegidos, no se comparan más que entre ellos», ironiza.

¿Qué impacto tuvo su libro?

Tuvo buena acogida entre los lectores, pero no cambió nada en la política cultural francesa. Fue una desilusión constatar que la palabra escrita no tenía ningún efecto sobre la sociedad. Aunque en enero de 1992, el presidente Mitterrand recomendó mi ensayo e incluso admitió que había algo de cierto en mis críticas.

¿Lo ha leído Sarkozy?

No lo creo. No niego que le pueda interesar, pero son cuestiones que no están en la primera línea de su agenda.

Algunos críticos le califican a usted de «neoréac»...

¡Soy todavía joven para ser reaccionario! Aunque? si ser partidario del pensamiento libre es la reacción... yo soy reaccionario. Si ser amigo de Raymond Aron y hostil a la burocracia? entonces sí que soy reaccionario.

Afirma que la cultura se ha convertido en una palabra-percha. ¿Qué entiende por cultura?

Marc Fumaroli La cultura animi de Cicerón, que implica «maduración del espíritu». Abonar el alma como el campesino abona la tierra. Frecuentar los mejores autores, la buena educación, eso era ser cultivado. Desde la segunda mitad de siglo XX, los etnólogos calificaron a los pueblos por sus armas, sus ritos religiosos, su cocina? La Cultura devino un término holístico, global. Hubo un desplazamiento del nombre, que pasó a designar todas las formas de expresión de la sociedad ultradesarrollada. El Estado oficializó formas artísticas como el rock y el rap, cuya circulación comercial no necesitaba de presupuesto público para imponerse. Cultura en Francia designa la religión del Estado.

¿La cultura francesa participa de la «obsesión antiamericana» que denunció Revel?

El antiamericanismo francés, solidario con Cuba, la URSS y las revoluciones tercermundistas, se dedica a «afrancesar» lo norteamericano. El antiamericanismo es una vieja tradición francesa que viene del Romanticismo. Unos modos y maneras que pretendemos únicos y opuestos a una cultura que acabamos adoptando. Ahí tiene los blue-jeans y todo lo que Jack Lang, ministro del show-business, afrancesó, como la cultura del people. Nuestro discurso antiamericano es pura hipocresía.

¿Prescindiría del Ministerio de Cultura?

No estoy en contra de un ministerio que vele por el patrimonio artístico y la educación nacional... Pero que se arrogue el papel de guía cultural, promotor del arte de vanguardia y árbitro del gusto me parece un abuso.

Identifica en la Revolución Francesa y la Prusia de Bismarck la raíz del Estado cultural: religión moderna que deviene totalitarismo.

La Kulturkampf de Bismarck es el primer Estado cultural, precursor de los ministerios de cultura popular fascista, la MiniCultPop: cine pagado por el Estado y diversiones fáciles para las masas. En la Francia de Vichy también se articuló un pequeño MiniCultPop. La URSS es otro modelo de identificación entre cultura y comunismo. En el combate cultural, Mussolini, Stalin y Hitler estuvieron en el mismo bando.

La Documenta 12 de Kassel considera a Ferran Adrià un artista contemporáneo...

Hace tiempo que el mercado del arte contemporáneo determina quién es artista y quién no. Las ferias internacionales trabajan en común para dictar el gusto del público. Una obligatoriedad de admirar ciertas obras que no han seleccionado artistas, sino marchantes o funcionarios del Estado. En una Bienal de Venecia consideraron esculturas unas fortificaciones nazis de la Segunda Guerra Mundial. A eso le llamo «cultura-pizza»: sacraliza el dinero y confunde categorías: un vídeo-artista pasa a ser pintor, un fotógrafo de esculturas, escultor, el autor de una instalación efímera aparece como arquitecto? Y el público, aturdido, cree vivir una experiencia estética.

Afirma en su libro que «no se aprende de la masa» porque necesitamos «maestros, no animadores colectivos ni "walkmans"». Denuncia que el Ministerio de Cultura se confunde con el de Turismo y Tiempo Libre.

La televisión, la publicidad y las imágenes confusas del zapping deconstruyen las potencias del alma. Memoria, imaginación y voluntad se vaporizan? Las artes han de aportarnos placer, pero también construir nuestra libertad y ampliar nuestras capacidades estéticas. La dispersión nos sume en la melancolía. No es casual que una de las exposiciones más exitosas de los últimos años fuera la dedicada a la melancolía: reflejaba la crisis patológica de Occidente, ante una cultura y un arte que no lo son.

Coincide con Antoine Compagnon, autor de «Los antimodernos», en que «la modernidad es la versión enfriada y fanática de la religión sansimoniana del progreso» y que la belleza moderna es «rehén de la modernidad tecnocrática»?

El progreso produce daños colaterales que a veces son peores que las mejoras que aporta.

¿La cultura estatalista es de izquierdas?

Es una vieja idea del Komintern, pero ese totalitarismo cultural ha sido desplazado por mecenazgos trasnacionales. No creo en la división derecha-izquierda. La derecha clásica era antisemita y hoy es proisraelí, mientras que la izquierda apoya a los palestinos. Esta derecha que cree ciegamente en el capitalismo es inédita, porque el capitalismo es deslocalización, nada que ver con las raíces del pensamiento tradicionalista. En estos momentos, la izquierda es más inmovilista que la derecha.

¿Y el Estado?

Está siendo relevado por los trusts y la banca: el capitalismo ha ganado la partida. El mayor de los errores es imitar el modelo francés de Estado cultural. El Estado no debe intervenir en la creación contemporánea, sino cuidar el patrimonio y las escuelas. Si todo eso se tiñe de política resulta malsano. La verdadera vida es la del alma. Y la verdadera cultura somos nosotros. No es el Estado.


Fuente: ABC de las artes y las letras, 16-6-2007
Este documento tiene copyright.

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Envió Hilo
Anónimo
Enviado: 19/6/2007 13:38  Actualizado: 14/12/2007 22:44
 Re: MARC FUMAROLI: «la izquierda es más inmovilista que l...
La bella cultura esta atrofiada por la diversidad tecnológica que existe en estos momentos y la facilidad que nos proporciona esta. Rehuye el pensar por el hacer rápido toda acción constatada en el firmamento.
Quizá la izquierda es mas inmovilista porque va a un ritmo mas lento pero con un grado mas elevado de bienestar que el de la derecha.

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