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LIBROS : JESÚS MOSTERÍN, La naturaleza humana
Enviado por Anónimo el 18/4/2006 12:20:00 (41026 Lecturas)

  Ed. Espasa Calpe, Madrid, 2005. ISBN: 8467020350, 400 págs.

Explicar en qué consiste la naturaleza humana es un tema de la filosofía clásica que está de actualidad y en revisión en los últimos años con los avances en la investigación del genoma humano y la biotecnología. El libro mezcla política, ciencia, religión y ciencia-ficción y trata capítulos como "Los genes del genoma", "Mente, cerebro y conducta", "Hombres y mujeres", "Muerte y eutanasia", etc.

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Jesús Mosterín es catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Barcelona; profesor de investigación del Instituto de Filosofía del CSIC. Miembro titular del Institut Internacional de Philosophie (París), de la Academia Europea (Londres) y Fellow del Center for Philosophie of Science (Pittsburg).



Un puente entre filosofía y ciencia
Mosterín analiza la naturaleza humana a la luz de los nuevos descubrimientos

La Vanguardia/JUSTO BARRANCO - 26/01/2006


Según Kant, todas las cuestiones de la filosofía se reducían a una pregunta: ¿qué es el ser humano? Pero, explica el profesor Jesús Mosterín, no había muchas posibilidades de responderla, porque "en realidad de la naturaleza humana no sabíamos prácticamente nada". Sin embargo, señala, en siglo y medio el panorama ha cambiado radicalmente gracias a la ciencia: "La genómica y la genética han avanzado mucho, la neurología menos, pero empezamos a tener una base sólida de lo que somos y de lo que fuimos, ya que los genes codifican trucos que descubrieron nuestros ancestros".

Y es en el límite entre filosofía y ciencia, ese lugar "donde se han producido las discusiones más importantes desde Platón a Bertrand Russell", en el que Mosterín, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la UB y profesor en el CSIC, ha situado su ensayo La naturaleza humana, que abre la colección Gran Austral de Espasa y habla de la dicotomía entre naturaleza y cultura, y de temas como la eugenesia, las diferencias entre hombres y mujeres, el lenguaje e incluso las políticas lingüísticas.

FILOSOFÍA DÉBIL Y DURA. Como buena parte de la filosofía actual parece bastante alejada de la ciencia, Mosterín destaca que "hay que distinguir entre la filosofía clásica y la filosofía escolástica. La clásica va directamente a los temas de los que trata, obteniendo la mejor información científica disponible sobre ellos. Es lo que hacía Aristóteles al hablar sobre el cielo, conociendo bien la astronomía de su tiempo. Luego ha habido otros periodos como el medieval en los que los filósofos no se enfrentaban directamente a la realidad: hacían comentarios de texto sobre citas de libros. Y gran parte de la filosofía actual es comentario de textos, escolástica, sea lo que se llama filosofía blanda o posmoderna. Esta filosofía endeble ha perdido la capacidad de enfrentarse a la realidad". Aunque dice que "todos los grandes científicos han sido filósofos y al revés, como Aristóteles o Einstein", la filosofía, aclara, ha de ser crítica y "no quedarse en lo que dice la ciencia": trata de dar una visión de conjunto de los descubrimientos parciales efectuados.

NATURALEZA Y CULTURA. El avance en el conocimiento del genoma, que ofrece una descripción interior de lo que somos, y también el mayor conocimiento del cerebro, ha permitido aproximarse de un modo nuevo a la naturaleza humana. No nacemos como un papel en blanco, sino con la información que llevan los genes a través de la selección natural. "La naturaleza humana no es todo lo que nosotros somos. Es el conjunto de los rasgos permanentes que tenemos los seres humanos, lo común. La naturaleza individual está grabada en el propio genoma, presente desde la formación del zigoto, y no cambiará en toda nuestra vida, no depende de dónde nacemos. Si nacemos en Arabia Saudí aprenderemos árabe, pero en cualquier caso cualquier ser humano aprenderá la lengua que escuche hacia los dos años. La naturaleza es la influencia que recibimos genéticamente, cosas tan difíciles como respirar cuando duermo. Pero hay otra información que llega no por los genes sino por el aprendizaje social, la imitación, el ensayo y error, como usar cuchillo y tenedor para comer. También la religión o las lenguas, los deportes y la política son cultura. La diferencia entre naturaleza y cultura es la diferencia entre lo congénito y lo adquirido, entre genes y memes -los rasgos culturales-, entre lo almacenado en el genoma, el órgano de la naturaleza, y en el cerebro, el órgano de la cultura. Lo primario son los genes, que constituyen el cerebro, y no a la inversa".

LIBERTAD Y SUPERVIVENCIA. Y entre genes y cultura, ¿dónde queda la libertad? "Los genes determinan lo que somos, pero paradójicamente determinan que seamos libres. Normalmente la evolución responde a los peligros con respuestas unívocas, pero los animales cambiamos muy rápidamente de ambiente y la evolución ha inventado para eso el cerebro, que da respuestas a problemas inéditos. Para que sobrevivamos, ha inventado la libertad: ante un estímulo, la respuesta no está determinada. Está condicionada por los mecanismos del placer y el dolor, pero aún así podemos tomar la decisión de hacer cosas que no nos apetecen, como hacer la pelota a alguien, porque nos conviene a largo plazo. La palabra libertad en un terreno político se refiere a que si queremos hacer algo nos dejen hacerlo, con independencia de si lo que hacemos está originado en nuestros genes, nuestra cultura o ambos. Ni todo está determinado en nuestras decisiones ni todo sucede al azar, somos una mezcla entre una ruleta rusa y la programación de una computadora, más cerca de esta".

INDIVIDUO Y COMUNIDAD. En el libro de Mosterín aparecen no pocas contradicciones entre ambos conceptos. "La comunidad se puede entender como una asociación libre de individuos para maximizar la felicidad individual, que es lo que me parece racional, pero también se puede entender como un fetiche al cual hay que sacrificar cosas y gente en aras de la comunidad". En sus reflexiones incluye un apartado dedicado a la política lingüística: "Las lenguas están en los cerebros de la gente. Sólo tienen lengua los seres humanos individuales. No tiene sentido preguntarse cuál es la lengua de Europa, España o Catalunya. Pero hay una ideología política que tiene mucho de religiosa que es el nacionalismo, que cree en las naciones, que son como los fantasmas y los dioses, que no existen. Para unos nacionalistas la religión de España será la católica y para otros la lengua de Catalunya el catalán". En ese sentido, la política lingüística de Catalunya le parece "totalitaria" y dice que "seguramente si aquí hubiera libertad la gente no educaría a sus hijos ni en catalán ni en castellano, sino en inglés".

HOMBRES Y MUJERES. El eterno debate no podía estar ausente. Mosterín señala, por ejemplo, que los mamíferos machos tienden más a la poligamia cuanto mayor es la diferencia entre los sexos. La diferencia entre los humanos es moderada... "Muchas veces este debate se plantea en el terreno ideológico, obviando la realidad. Aristóteles, que se casó dos veces, sostenía que los hombres tenían más dientes que las mujeres... Las diferencias dependen de los genes. Los hombres lo son porque tienen cromosomas X e Y y las mujeres dos cromosomas X. Con una actitud neutral, vemos que los niños tienen tendencia congénita a juguetes más activos, como máquinas y pelotas. Y que las niñas juegan con muñecas. No depende de la educación, los macacos también lo hacen. Luego, hay facultades llenas de mujeres y otras con pocas, porque hay capacidades cognitivas y preferencias diferentes. Las mujeres prefieren más lo que tiene que ver con el trato humano, desde doctoras hasta jueces".

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fuente: La Vanguardia, Barcelona, 26-1-2006

Este documento tiene copyright

Puedes leer una entrevista con Mosterín hablando de este libro pulsando aquí.


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Envió Hilo
Leviathan
Enviado: 9/5/2006 0:53  Actualizado: 9/5/2006 0:53
Colaborador de filosofos.org
Conectado: 8/5/2006
Desde: Malmesbury (Wiltshire) / England
Envíos: 9
 Espléndido libro
Os lo recomiendo encarecidamente como todo lo de Jesús Mosterín, uno de los grandes filósofos de la ciencia que tenemos en España.
Dewey
Enviado: 20/10/2006 22:54  Actualizado: 24/10/2006 14:18
Colaborador de filosofos.org
Conectado: 7/4/2006
Desde: Madrid/España
Envíos: 56
 Reseña de JESÚS MOSTERÍN, La naturaleza humana
Os envío esta reseña del libro aparecida en el suplemento Babelia de El País:

___________________


Ética para un 'homo sapiens'

JAVIER SAMPEDRO
BABELIA - 25-02-2006

Hace treinta años, cuando le preguntaron su opinión sobre el marxismo, el biólogo Edward O. Wilson respondió: "Bella teoría. Especie equivocada". Una bella frase pronunciada en el momento equivocado. Wilson, investigador de los insectos sociales y creador de la sociobiología, se convirtió pronto en la bestia negra de la izquierda científica norteamericana, y no por sus ideas políticas, sino por atreverse a extender a la especie humana lo que es cierto de todas las demás especies del planeta Tierra: que su psicología y su comportamiento social son producto de la evolución biológica, y por tanto están muy influidos por los genes. Pero Wilson, por desgracia para los ideólogos de todo signo, tenía razón.

Jesús Mosterín expone en su nuevo libro una visión panorámica de la naturaleza humana, de cómo la evolución ha dado forma a nuestro cerebro, y de lo mucho que ello importa para nuestra vida, nuestra ética y nuestra organización política. La mitad de este libro es más bien biología, y la otra mitad es más bien filosofía, pero no hay que ser biólogo ni filósofo para leer ninguna de las dos. Ni siquiera es necesario tener un especial interés por esas dos materias, porque el verdadero asunto de este libro es usted: un homo sapiens bombardeado por opiniones ajenas y contradictorias sobre el respeto a las otras culturas, el encaje de los nacionalismos, las políticas lingüísticas, la relación entre Iglesia y Estado, la discriminación de la mujer, el modelo educativo y los riesgos del progreso científico, por no hablar de temas como la selección genética de los hijos, la sedación de los enfermos terminales, la eutanasia y el suicidio asistido.

Con independencia de lo que usted piense sobre todos estos asuntos, lo más probable es que los expertos dictámenes e inviolables principios que haya oído sobre ellos estén lastrados por el mito de que el ser humano nace vacío de talentos y libre de instintos, y de que su naturaleza es el producto de la comunidad cultural, religiosa o política en que se educa, y de la que absorbe sus valores sin más guía que la razón pura. No somos esa especie de ángeles, y no podemos seguir basando en ese mito nuestras ideas éticas, sociales y políticas: por muy buenas que sean éstas, corremos el riesgo de aplicarlas a la especie equivocada y verlas estrelladas contra el duro cemento de la realidad biológica. Ignorar los hechos es el mayor pecado en ciencia, y ya va siendo hora de que también lo sea en las ciencias humanas.

El filósofo Jesús Mosterín no cree que sea posible pensar con claridad sobre todas esas cuestiones sin saber antes quién es el que piensa -un producto imperfecto de la evolución biológica-, y sin reconocer que la libertad, la lengua, la cultura y la religión son atributos del cerebro de cada individuo, y por tanto no pueden atribuirse a la nación ni a la comunidad cultural donde se alojan los individuos. Y para eso ha escrito este libro, para mostrarle cuál es su verdadera naturaleza, lector, y para permitirle de este modo una discusión serena y racional de todos aquellos grandes principios que le pueden estar amargando la vida. Y la muerte. Si "el ser humano se volverá mejor cuando le enseñes cómo es", como dejó escrito Anton Chéjov, este ensayo filosófico puede convertirse en el libro de autoayuda más eficaz de su estantería.

En la mecánica estadística, una rama de la física, la temperatura de un cazo de agua no es más que el promedio de la agitación de cada una de las moléculas de agua. La temperatura es una abstracción útil, pero no tiene una existencia propia: sólo existen moléculas individuales, cada una moviéndose a su aire. El pensamiento de Mosterín se basa en una especie de ética estadística. La nación, la comunidad, el pueblo y otros grupos son meras entidades estadísticas.

No tienen cerebro, y por tanto no pueden tener libertad, cultura, lengua ni religión, que son atributos del cerebro y sólo pertenecen a cada individuo. El error de los nacionalismos, las religiones y las ideologías totalitarias es que pretenden encajar a los individuos en un molde colectivo -la cultura del pueblo, la religión del país, la lengua de la nación-, cuando son los moldes los que deben adaptarse a los individuos, y no al revés.

Éste es un libro que debería interesar a todo tipo de lector, incluido el lector apresurado: si tiene poco tiempo, le recomiendo empezar por el capítulo 9 y seguir hasta el final. Puede que entonces se dé cuenta de que no tenía tanta prisa, y decida leer también los ocho primeros. Bello libro. Y especie correcta.

fuente: Babelia, El País, 25-02-2006

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